Movilidad
En el año 2021 sentí que necesitaba cumplimentar mi formación de yoga con más conocimiento sobre biomecánica y el “por qué” de las cosas. En este caso, de las cosas del cuerpo.
Practicando yoga me lesioné en India. Echar la culpa al yoga no sería justo. Diré que un desconocimiento por mi parte de cómo incide el “mal” movimiento o movimiento incorrecto en nuestro cuerpo y una exigencia desmedida por parte de los instructores (y también mi autoexigencia, no lo negaré) me llevó a hacerme daño en un hombro y más adelante en un isquiotibial.
Consecuencia: Quería saber exactamente el por qué había ocurrido y prevenir posibles lesiones en mi cuerpo y por supuesto en el de mi alumnado.
Me formé en movilidad aplicada al yoga a lo largo del 2021 en el Zentro Urban Yoga de Madrid.
Además de ayudarme a crear clases mucho más diversas e integrales corporalmente hablando, me abrió un mundo más amplio: el de la ciencia del movimiento corporal.
La importancia de un buen cuidado de nuestras articulaciones así como la conexión del sistema musculoesquelético.
He de reconocer que en algunos casos me han contratado para hacer clases particulares de yoga personas mayores, es decir, entre los sesenta y setenta años, y hemos realizado puras clases de movilidad para recuperar el rango de movilidad en articulaciones como los hombros, las calderas o las muñecas que habían perdido por una vida sedentaria y el paso de los años. Pero esto no se lo digas a ellos…